Allan Durell y el impacto global de La Captura: Humanidad, temple y el arte de servir sin ego

Allan Durell en su personaje de el Vicealmirante Ortega
Crédito: Netflix

Allan Durell y el impacto global de La Captura: Humanidad, temple y el arte de servir sin ego

Publicado por Contacto Total el 24 Sep 2026

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La Captura (estrenada en mercados internacionales como Facing El Chapo) ha irrumpido con una fuerza arrolladora en el catálogo de Netflix. La producción mexicana dirigida por Chava Cartas —inspirada en la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en Los Mochis a partir de la crónica periodística de Héctor de Mauleón— debutó en la cima global como el estreno de habla no inglesa más visto de la plataforma, acumulando 18 millones de visualizaciones en su primera semana e instalándose en el Top 10 de más de 90 países.

En medio de este fenómeno, el actor Allan Durell se erige como una pieza fundamental de la narrativa al dar vida al Vicealmirante Ortega, mando supremo de las Fuerzas Especiales de la Marina. Mientras el nudo psicológico se desarrolla en el encierro claustrofóbico de un motel —donde dos policías federales enfrentan sobornos y amenazas extremas—, el Ortega de Durell encarna el brazo estratégico, el despliegue bélico exterior y la resolución táctica que sella el operativo.

En conversación exclusiva con Contacto Total, Allan reflexiona sobre el peso del éxito, la investigación detrás de su personaje, el vínculo personal con la historia y el presente dorado de su carrera.

Despertar en la cima: el éxito sin apología

Pese a las cifras históricas, el actor confiesa que asimila el suceso con mesura y gratitud: “Que alguien ya me despierte, porque de verdad todavía no me cae ese 20... Es un sueño. Lo recibo con mucho cariño, con mucho aprecio y con mucha, mucha humildad. Obviamente estoy rodeado de un gran equipo, mi mánager, mi familia y mis amigos que me mantienen con los pies en la tierra. Y pues no sé qué pasó, qué hermoso: una película mexicana que no hace apología de la violencia, al contrario, hoy es número uno en Netflix a nivel mundial y es un gran regalo”.

Para Durell, el magnetismo de la historia trasciende fronteras culturales porque apela a un conflicto universal: seres comunes confrontados con dilemas morales imposibles.

“¿Cuál fue el ingrediente que hizo que esto conectará con esta gran audiencia? Yo solo puedo apelar a que está hecha con mucho cariño, con personas muy profesionales y quiero recalcar que habla de seres humanos que están ante un conflicto muy difícil, ante una decisión que no es fácil de tomar. ¿Quién no ha estado en una situación así en la vida? [...] Creo que eso replica con el espectador. Estás viendo a gente común que pudiera representar, en este caso, la autoridad, frente a otros monstruos de más arriba que controlan los hilos, y este pequeño David decide decir no al gran Goliat, una cosa increíble”.

La brújula actoral: humanizar el uniforme y vencer el cliché

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Crédito: Netflix

Ante la pregunta sobre cuál fue su brújula o su investigación para alejar al personaje del cliché y crear al Vicealmirante Ortega. Allan dice: “Esta pregunta me resuena mucho y la agradezco porque me hace recordar ese proceso…”

Lejos de concebir a Ortega como una figura de acción rígida o acartonada, Durell recurrió a su formación teatral y a sus afectos más cercanos para construir la dimensión psicológica del alto mando militar.

“Yo que vengo de teatro —y todo actor no me dejará mentir— nos volvemos unos Sherlock Holmes en nuestras investigaciones. Como actor, lo que quieres evitar es justamente atender al personaje desde la forma, refugiarte en su vestimenta o en los artilugios para agarrarte de algo. Acá había que agarrarse de otra cosa: darle a este personaje vida, humanidad y responsabilidad por los suyos. Para mí, mi brújula es mi familia, mi responsabilidad hacia mis hijos; cómo este personaje demuestra esa responsabilidad hacia los suyos, su cuerpo de élite y cómo es que este personaje habita los espacios desde el silencio, desde la toma de decisiones…”

Esa compostura, explica, define a quien carga sobre sus hombros el peso de vidas reales:

“El miedo habita en todos los demás personajes, pero acá hay otra responsabilidad que no nos da tiempo para atender el ‘freeze’ que te puede dar, el temor. Hay una misión que cumplir, hay un entrenamiento para tomar decisiones tan importantes cuando hay vidas en peligro”.

Conexión con la realidad y la renuncia al ego

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Crédito: Netflix

Hacer una película sobre un hecho real que fue como “de película” fue un gran reto: “¿Cómo llegas a un lugar para poder hacer justicia a una historia de estas, qué dices si te la cuentan no lo crees?” comenta Allan.

La cercanía con los hechos verídicos no fue ajena para Allan. Una conexión familiar directa le brindó una perspectiva íntima y fidedigna sobre lo que realmente ocurrió aquel enero de 2016:

“En mi familia, un tío, que en paz descanse, fue comisario de la Policía Federal. Él llegó a conocer a estos personajes, a los policías federales que estuvieron ahí y que tuvieron que esconder su identidad. Aunque él ya no está aquí, sus hijos me lo han dicho: ‘Así fue. Eso justamente así sucedió’. Obviamente hay elementos narrativos de ficción para poder sostenerla, pero la historia es esa: dos policías federales que se encuentran a este personaje y tienen que lidiar con eso”.

Uno de los momentos más reveladores del filme refleja la pugna de mandos y el posterior traslado al hangar en la Ciudad de México. Ante la pregunta de si el Vicealmirante Ortega buscaba arrebatar el protagonismo de la captura, el actor profundiza en la nobleza institucional de su papel:

“Ese conflicto sucedió entre las fuerzas de la Marina y la Policía Federal, sobre quién realmente había realizado esta captura. A mi personaje le tocaba justamente estar de ese lado de la historia donde había que quitarse el ego de encima. El Vicealmirante asume, desde el silencio y la acción, que fue la suma de todos estos ciudadanos y de todas estas corporaciones lo que logró la captura. Poder poner a este personaje en ese lado de la historia demuestra que a veces es de sabios aceptar”.

La atmósfera desértica de Chihuahua

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Crédito: Netflix

Para recrear el asedio y el clima de tensión de Sinaloa, el equipo se trasladó al estado de Chihuahua, logrando un nivel de fidelidad visual que impactó al propio elenco:

“El departamento de arte nos dio el universo listo para habitarlo. La casa donde se llevó a cabo la ‘Operación Cisne Negro’... tú ves los videos reales y cuando yo entraba a esa casa decía: ‘Ah caray, esto es idéntico’. Un aplauso para la producción por retratar un proyecto así y llevar al espectador a esas avenidas tan desoladas, a esas carreteras solas donde puedes adentrarte en los personajes y sentir ese vacío”.

Un porvenir imparable en 2026
El presente año marca una etapa de plena consolidación para Allan Durell, quien ya cuenta con una sólida agenda de estrenos en las principales plataformas de streaming y la pantalla grande:

“Me siento muy afortunado. Con mi equipo de representación logramos concretar cuatro proyectos. Viene La Mataviejitas, basada en la historia real de Juana Barraza para HBO Max; también tuve la oportunidad de trabajar con Gabriel Ripstein en un proyecto que llega pronto a Netflix, y una película de terror escrita y dirigida por Fabián Archondo que se llama Infinito”.

Con la templanza que demostró al liderar el rescate táctico en pantalla y la sencillez de quien valora cada paso en el set, Allan Durell confirma que el talento mexicano continúa cruzando fronteras con relatos profundos, rigurosos y profundamente humanos.

Allan Durell y el impacto global de La Captura: Humanidad, temple y el arte de servir sin ego
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