EPIDEMIA DE MUERTE
¿Quién le pone el cascabel al gato?
Lágrimas, lamentos, arrepentimientos, quejas. Un verdadero panorama desolador es lo que se puede apreciar en medio de las vigilias para recordar a los caídos. Pero la gran pregunta es: ¿Cuándo se empezará a hacer algo realmente importante para prevenir y evitar que los adolescentes se sigan matando en incidentes con armas de fuego?
Y es que no podemos pasar toda la vida sufriendo en carne propia y lamentando que más jóvenes sigan perdiendo su vida porque sintieron que con pistolas y fusiles podían resolver sus diferencias o sacar provecho de una situación.
En el Valle del Sol en Arizona ya se completan varias semanas en las cuales todos los días, léase bien, todos los días, hay uno o varios jovencitos protagonizando casos donde pierden la vida o resultan heridos por armas de fuego. ¡Increíble pero cierto!
¿Por qué esa macabra atracción y fascinación por las armas que tienen quienes apenas empiezan a vivir y no tienen ninguna experiencia en su manejo, y mucho menos saben de la responsabilidad de lo que conlleva tener y usar armamento letal?
¿Quién tiene la respuesta? Se escuchan opiniones porque la situación se ha salido de control. Se ha desbordado por completo. Unos dicen que los padres son los responsables porque todo empieza en el hogar, otros le “echan” la culpa a los políticos que no hacen nada para frenar la venta y la facilidad con la que cualquier persona puede comprar o conseguir cualquier tipo de arma. ¡Es más difícil comprar una dona que una pistola!
La verdad es que aquí nadie puede lavarse las manos. Todos tienen parte de la culpa, porque claro que hay culpables. Todos hacen parte de una sociedad en verdadero estado de descomposición y en la cual nadie hace el menor esfuerzo por cambiar las cosas. Así fuera algo “chiquitito”, algo individual, algo personal.
Lo que se hiciera sin duda empezaría a cambiar el panorama. Qué tal si el primer paso es exigirles a los políticos elegidos por el voto popular -que reciben su salario de los impuestos que todos pagamos-, que cambien las leyes para ejercer un mayor control y mayores restricciones en la venta de armas. Que haya verdaderos controles para quienes pueden tener un arma.
Y si no hacen caso, pues entonces bien vendría un voto de castigo. No votar por ellos y sacarlos del congreso. Si esto se lograra hacer sería un buen comienzo. La cuota inicial para por fin ver un cambio en el sentido correcto. Esto requiere de convicción, disciplina y decisión. ¿Quién se le mide?
Y ponemos sobre la mesa esta posibilidad, muy difícil y complicada, porque muchos electores, sin conciencia, se venden por una despensa o por un tamal, pero que es más factible para llegar a feliz término. Al fin de cuentas son solo 535 los miembros del congreso federal (435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado)
Porque para lograr que desde el hogar, y con el apoyo de los padres, se logre un movimiento de cambio, la cosa si está bien complicada, por no decir imposible. Poner de acuerdo a millones y millones de padres y madres en todo el país está “cuesta arriba”. Gente sin principios, sin valores, irresponsables, malos padres y sin iniciativa, no va a cambiar de un día para otro.
Si muchos no saben ni les importa que pasa con sus hijos, no viven con ellos, no les han enseñado principios ni ética, entonces menos estarán interesados en empezar a hacer un trabajo que requiere esfuerzo y sacrificio. ¡La verdadera esencia de ser padres!
Los niños y los jóvenes se siguen matando. No hay ninguna justificación para que siga pasando.
¿Y usted qué piensa hacer contra esta epidemia, epidemia de muerte?
Crédito: Shutterstock.com
EPIDEMIA DE MUERTE
Publicado por Contacto Total el 30 Abr 2026
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