Aunque muchas personas asocian la influenza con una enfermedad pasajera, puede provocar complicaciones graves e incluso la muerte. El especialista de GSK explica cómo reconocer sus síntomas, derriba algunos mitos sobre la vacunación y comparte recomendaciones para proteger a las familias esta temporada.
Con la llegada de la temporada de influenza, la prevención vuelve a ocupar un lugar central en el cuidado de la salud. A pesar de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, las tasas de vacunación en Estados Unidos continúan siendo bajas, lo que deja a millones de personas expuestas a una enfermedad que puede afectar incluso a quienes gozan de buena salud.
Para hablar sobre los riesgos de la influenza, la importancia de la vacunación y los mitos que todavía generan dudas entre la población, Contacto Total, la revista que habla, conversó con el Dr. Luis Romano, responsable de Asuntos Médicos y Clínicos para la influenza en Estados Unidos de GSK y especialista en enfermedades infecciosas pediátricas.
Durante la entrevista, el médico hizo un llamado a las familias a informarse, consultar con profesionales de la salud y no posponer las decisiones relacionadas con la prevención.
Influenza o resfriado: ¿cómo reconocer la diferencia?
Uno de los principales desafíos es distinguir la influenza de otras infecciones respiratorias, ya que pueden compartir síntomas. Sin embargo, no deben subestimarse sus posibles consecuencias.
“La influenza es una enfermedad respiratoria causada por los virus de la influenza que afecta a las vías respiratorias. Es decir, la nariz, la garganta y puede llegar a los pulmones”, explicó Romano.
Entre los síntomas más frecuentes mencionó la fiebre o sensación de fiebre, el dolor muscular, la tos, el goteo nasal y la fatiga intensa. Aunque estas manifestaciones pueden confundirse con las de otras enfermedades respiratorias, el especialista advirtió que la influenza puede evolucionar hacia cuadros más serios.
“A diferencia del resfriado común, puede progresar a una enfermedad más seria, llevar a la hospitalización y, desgraciadamente, a la muerte, así que no hay que esperar”, señaló.
Quiénes son más vulnerables
El riesgo de complicaciones es mayor entre los adultos de 65 años o más, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas, como asma, diabetes o afecciones cardíacas. En estos casos, buscar atención médica oportunamente puede ser especialmente importante.
Las muertes pediátricas, una señal de alerta
Las cifras de la temporada anterior vuelven a poner de manifiesto la gravedad de esta enfermedad, especialmente entre los niños. Durante la conversación con Contacto Total, Romano señaló que los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) reportaron la cifra de 198 muertes pediátricas por influenza y estimó que entre el 85 % y el 90 % de los niños fallecidos no estaban vacunados y eran elegibles para vacunarse.
Para el especialista, estos datos representan un recordatorio de que la influenza puede tener consecuencias devastadoras y de que la prevención debe tomarse en serio.
“Cada temporada es diferente, pero lo que sí tenemos bajo nuestro control es poder tomar las medidas para disminuir nuestro riesgo de sufrir esta infección y la más importante de ellas es la vacunación”, afirmó.
El médico invitó a los padres y cuidadores a conversar con sus proveedores de atención médica y farmacéuticos para resolver sus dudas y tomar decisiones informadas sobre la protección de sus familias.
Estar sano no significa estar fuera de peligro
Uno de los mitos más extendidos es que las personas jóvenes, activas o sin enfermedades crónicas no necesitan vacunarse contra la influenza. Romano fue enfático al desmentir esa creencia.
“La influenza puede afectar de forma grave a personas de cualquier edad y sin importar su estado de salud. Hay personas que son sanas o se sienten sanas y aún estas personas pueden llegar a tener un cuadro de influenza grave o complicaciones graves por la influenza”, advirtió.
De acuerdo con las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la vacunación anual contra la influenza se recomienda para todas las personas de seis meses de edad en adelante, salvo que exista alguna contraindicación.
El especialista recordó que la decisión debe considerar las circunstancias particulares de cada persona. Por eso, recomendó consultar con un médico o farmacéutico para conocer las opciones disponibles y determinar cuál es la más adecuada.
¿La vacuna puede provocar influenza?
El temor a los efectos de las vacunas también puede influir en la decisión de vacunarse o no. Una de las dudas más frecuentes es si la vacuna contra la influenza puede causar la enfermedad que se busca prevenir.
Romano explicó que las vacunas inyectables contra la influenza se elaboran utilizando fragmentos o proteínas de virus inactivados, por lo que no pueden causar la influenza.
“Las vacunas inyectables contra influenza están hechas utilizando fragmentos o proteínas de virus inactivados, así que no es posible que la propia vacuna cause la enfermedad”, indicó.
El médico también recordó que la protección no es inmediata. El organismo necesita tiempo para desarrollar una respuesta inmunitaria después de la vacunación.
“La vacuna tarda entre 7 a 10 días en montar una respuesta inmune y durante ese tiempo uno sigue siendo susceptible”, explicó.
Por esa razón, esperar hasta que aumente considerablemente la circulación del virus puede dejar a las personas vulnerables durante ese periodo.
¿Cuándo es el mejor momento para vacunarse?
Aunque la actividad de la influenza puede variar de un año a otro, históricamente el pico de circulación suele presentarse entre diciembre y febrero. Sin embargo, algunas temporadas comienzan antes.
Romano señaló que ya se observaban señales de actividad en varios estados que podrían apuntar a una temporada temprana. Por ello, insistió en la importancia de no aplazar la vacunación.
“Los CDC recomiendan óptimamente vacunarse antes de finales de octubre”, recordó.
No obstante, quienes no se hayan vacunado en octubre todavía pueden beneficiarse de hacerlo después. Según el especialista, mientras continúe la circulación de los virus de la influenza, la vacunación puede ofrecer beneficios.
La recomendación es consultar con un profesional de la salud y no asumir que ya es demasiado tarde para protegerse.
La vacunación puede ayudar a reducir la gravedad
Aunque ninguna medida preventiva garantiza una protección absoluta, la vacunación busca preparar al sistema inmunitario para responder ante el virus.
Romano explicó que, incluso cuando la vacunación no logra impedir por completo una infección, puede aportar beneficios frente a la enfermedad.
“Los estudios han confirmado que existe un impacto positivo en la duración y en la gravedad de los síntomas, así que aun así el perfil de beneficio sigue siendo muy positivo”, afirmó.
El especialista también destacó que la seguridad de las vacunas cuenta con décadas de estudios y reiteró que las dudas particulares deben discutirse con un profesional sanitario.
Medidas adicionales de prevención
Además de la vacunación, recomendó adoptar medidas cotidianas para reducir la transmisión: cubrirse con la parte interior del codo al toser o estornudar, permanecer en casa cuando se está enfermo y evitar el contacto, especialmente con personas que tienen factores de riesgo.
Si aparecen síntomas, buscar atención médica temprana también puede ser importante, ya que existen tratamientos antivirales que, en determinados casos, pueden ayudar a reducir la duración y la intensidad de la enfermedad.
Un llamado especial a la comunidad hispana
Durante la entrevista, Romano dirigió un mensaje particular a las familias hispanas de Estados Unidos. Según explicó, esta población enfrenta factores que pueden aumentar su vulnerabilidad frente a las complicaciones de la influenza, entre ellos tasas de vacunación relativamente bajas y una mayor prevalencia de algunas afecciones crónicas, como la obesidad y la diabetes.
El médico también recordó que, durante los próximos meses, muchas familias se reunirán para celebrar el Día de Muertos, el Día de Acción de Gracias y las festividades navideñas. Estos encuentros suelen reunir a varias generaciones, incluidos niños pequeños, adultos mayores y personas con condiciones médicas que aumentan su riesgo.
“Es muy importante en estas reuniones multigeneracionales estar lo más sanos y con el menor riesgo posible de padecer la enfermedad, pero también del menor riesgo posible de poder llegar a transmitirla a los demás”, expresó.
Su recomendación es clara: informarse a través de fuentes confiables, consultar con los profesionales de la salud y tomar medidas preventivas antes de que la enfermedad llegue al hogar.
“Hay que buscar la información científica basada en evidencia, hablar con su médico, hablar con su farmacéutico”, insistió.
Para quienes deseen ampliar la información, los CDC ofrecen recursos sobre la influenza, sus síntomas y las medidas de prevención en cdc.gov/flu.
La temporada de influenza es un recordatorio de que cuidar la salud también significa anticiparse. Consultar a tiempo, resolver las dudas y evaluar la vacunación anual son pasos importantes para ayudar a protegerse y proteger a quienes más queremos.
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