La muerte está golpeando la puerta de muchas familias migrantes que llegaron a los Estados Unidos en la búsqueda de una vida mejor o ilusionados con el llamado “sueño americano”
Pero todo ha terminado en tragedia. En desolación y tristeza. En muerte cuando solo buscaban vivir. En lo que va de este año 2026 ya van más de diez casos de migrantes que pierden la vida en incidentes durante operativos de ICE.
Los más recientes han sido tres muertes en una sola semana del mes de julio. El señor Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, el joven colombiano de 26 años Johan Sebastián Durán en el estado de Maine y, cuando estamos escribiendo estas líneas, se informa desde St. Augustine, en la Florida, de un migrante mexicano de 28 años que perdió la vida al ser atropellado por un camión de carga cuando corría por la carretera estatal 16 intentando huir de los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y del Departamento de Seguridad Nacional (HSI).
Para la comunidad migrante y sus defensores el panorama es desolador. En el ambiente hay indignación y dolor. La primera reacción ha sido protestar y alzar la voz para pedir que ICE salga de sus calles y ciudades. Esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto y no terminar como el perro que le ladra a la luna sin tener respuesta.
Porque eso es lo que están exigiendo, una verdadera respuesta. Lo dicho por el jefe del Departamento de Seguridad Nacional no los convence. Ni a las familias de las víctimas ni a la opinión pública que ve que se dice una cosa pero que los videos o las pruebas muestran otra muy diferente.
La postura del Gobierno Federal casi siempre ha estado enmarcada en el contexto de la búsqueda de un inmigrante en estado irregular que al ser requerido por las autoridades usa su vehículo como una “arma letal” contra los oficiales que querían detenerlo.
Pero hasta ahora no ha habido ningún video que lo ratifique o confirme. Solo se ha quedado en el comunicado o boletín de prensa entregado ante la petición de una postura oficial. Ni siquiera en los casos de los ciudadanos que perdieron la vida apoyando a la comunidad migrante en Minnesota y mucho menos en los otros casos esto se ha logrado confirmar.
En situaciones como la del mexicano Lorenzo Salgado donde se pidió revelar los videos de las cámaras corporales, la respuesta de la administración Trump fue lacónica y patética: ninguno de los oficiales involucrados tenía encendida la cámara que debían portar como requisito originado después de incidentes anteriores que también terminaron en tragedia y muerte.
¿Entonces cómo se puede saber la verdad de lo ocurrido? ¿Entonces cómo se puede corregir lo que activistas y defensores de derechos humanos califican como un uso excesivo de “fuerza letal”?
Entonces cómo se puede saber la verdad de lo ocurrido? Entonces cómo se puede corregir lo que activistas y defensores de derechos humanos califican como un uso excesivo de “fuerza letal”?
Después de los más recientes incidentes, el Gobierno Federal parecía enfocado en suspender las detenciones de vehículos en sus operativos migratorios. Pero no porque estén arrepentidos o crean que sí ha habido extralimitación por parte de la autoridad. No señor, han dejado claro que solo sería en forma temporal mientras generan manuales y procedimientos para este tipo de acciones. Y tampoco en todos los casos. Cuando haya sospecha de antecedentes criminales o riesgo de seguridad nacional no habrá excepciones.
Esta opción llamó la atención de todos pero finalmente, el propio presidente Trump, se encargó de decir que no y que todo seguía igual. Seguro su base MAGA y ultraderechista no le perdonaría hacer este tipo de concesiones. ¡No olviden que estamos en época preelectoral!
Lo más seguro es que no van a cambiar mucho las cosas. Ahora hay menos ruido, menos show mediático, pero sin duda, tienen mucha más efectividad. Se nota que quieren cumplir las cifras propuestas o impuestas por los jefes. Las cifras de detenciones, arrestos y deportaciones aumentan sin parar.
Seguro que todos estamos de acuerdo en sacar de las calles y del país a los criminales, pero ¿por qué para lograr el objetivo tienen que “llevarse entre las patas” a tanta gente buena, decente, honesta y humilde? ¿Por qué tanta discriminación y racismo? ¿Por qué tanta persecución contra los más débiles? ¿Por qué ese mezquino deseo de mostrar que las vidas blancas valen más y que las de los demás parecen valer tres pepinos?