¡La gente ya está votando! El proceso electoral de medio término en los Estados Unidos ya está en marcha, ya se han empezado a tabular los primeros bloques del voto anticipado y con todo esto empiezan a quedar las primeras sensaciones de lo que está moviendo al electorado a expresar su preferencia en las urnas.
La fecha oficial de la elección general es el 3 de noviembre pero en muchos estados los ciudadanos ya han ejercido el sagrado derecho de la democracia para elegir a quienes los gobernaran en los próximos años. En Arizona, por ejemplo, empezó el 7 de octubre y en Texas el día 20. La dinámica del proceso electoral en la que se considera la mayor democracia del mundo es digna de mostrar en todas partes.
La motivación de la gente parece estar en su máximo nivel, en el primer día de voto anticipado Texas registró nuevo récord histórico, y disparó la inquietud de saber por qué hay tanta motivación y deseo de participar en esta ocasión. La respuesta parece estar más allá de la repetida frase “estas son las elecciones más importantes de la vida” o de “tenemos una cita con la democracia”
Esta vez, argumentos como estos no tienen mayor fuerza o valor. Hablando con la comunidad se siente un sabor amargo, se sienten tocados y golpeados por la realidad, se sienten agredidos, usados, manipulados y en un alto riesgo de estar expuestos a un futuro peor. ¡Esto es lo que los está moviendo!
En el ambiente se siente que en la tarjeta electoral no se está buscando la mejor opción o el candidato de su partido. No es esa la prioridad. La verdad muestra que esta vez es un voto de desahogo. Un voto de liberación. Un voto de venganza. Casi seguro, un voto de castigo. Un voto de castigo para el presidente Trump y su administración. Aunque él no está en la tarjeta, el voto de castigo será para su partido, el republicano y sus candidatos.
De ahí que muchos aspirantes republicanos no hayan asistido a la convención republicana de Dallas que se “inventó” Trump dizque para motivar y ganar más votos. Otros sacaron la imagen del presidente de sus anuncios publicitarios y varios más prefirieron quedarse al margen de sus mítines cuando los visitó en sus propios estados.
La gente está enojada, tiene coraje. Está sintiendo en su propio bolsillo el alto costo de la vida. Este se ha convertido en el principal argumento para votar en contra de Trump. No se vota por demócratas, no se vota por el partido verde o cualquier otra agrupación política, se vota en contra de la actual administración porque ella encarna y se ve como responsable de la crisis que siente la gente en todo el país.
El costo de vida se refleja en la inflación y esta viene de los precios de la gasolina que están por las nubes y del diesel que está todavía más arriba marcando récords históricos. Trump llegó a la presidencia por sus promesas de fortalecer la calidad de vida de sus conciudadanos, pero a esta altura de su gobierno las cosas han sido a otro precio.
Un costoso precio que se une y se fortalece con la desastrosa guerra que se sufre contra Irán. Una guerra que nadie quería y que nunca debió ocurrir. La gente está desencantada y muy desconsolada. Y para completar son testigos de la crisis migratoria producto de una persecución sin cuartel y muy inhumana contra los hispanos. Porque todos estaban de acuerdo con perseguir, capturar y deportar a todos los criminales, pero no a gente inocente, trabajadora y decente que con gran sacrificio ha aportado mucho al desarrollo del país (casi el 90 % de los arrestados y deportados no tenían antecedentes criminales)
Se ve injusticia para el lado que se mire. Abuso en todas partes y para completar una repetida y rampante corrupción que toca al presidente, a su familia y a su grupo más cercano. Fuentes documentadas hablan de que la fortuna del presidente Donald Trump se ha incrementado en más de dos mil millones de dólares en lo que lleva de su segundo mandato.
Un panorama para dejar con la boca abierta a cualquier votante. Pocos se imaginaron que las cosas iban a ser así. Ni siquiera entre quienes votaron para que Trump ganara la elección del 2024 pero que ahora están completamente desencantados, frustrados y muy enojados. Para todos ellos la única forma de cobrar revancha es pasando la cuenta de cobro en estas elecciones de medio término.
La mayoría de encuestas y sondeos de profundidad lo ratifican. La gente está muy enojada. La única gran pregunta es ¿Qué tanto porcentaje de los votantes caerán en la “estrategia del presidente” de prometer y prometer para endulzar el oído y evitar una tragedia electoral peor, así nunca les vaya a cumplir?